domingo, 28 de julio de 2013

AuseNTe

Aléjate
despacio
mientras la arena juega con mis dedos
la mirada se embriaga inconsciente
de espuma viva y horizonte
y el olor de la sal engulle
el aroma de tu ausencia.

Aléjate
así
despacio
mientras no puedo verte
mientras estoy ausente
en mi verdad de añicos
todavía vacíos de sangre.

Aléjate
y no te vuelvas,
la piel de mi espalda
sentirá la miel de tus pupilas
y el pánico hará estallar
este ritual de calma.

Aléjate
así
despacio
antes de que el viento cambie
me golpee la lejanía de tu aroma
y todo se pinte del dolor de tus pasos.

Vete
Sin Adiós
Aléjate
Despacio
Abandóname aquí.

Aléjate
ve
a refugiarte en un destino
desapasionadamente cómodo
y transforma el mio
en espera infinita.






lunes, 8 de julio de 2013

90° de sOLedAd

Bebe soledad de 90°
en vaso largo
con mucho hielo 
y brinda con los nueve espejos de su casa
mientras se guiña un ojo.

Cada vez que alguien
intenta tocarla
se rompe los dedos.
Está hecha de aleaciones cambiantes 
y muta a cachorro cada noche
cuando ante los ojos de nadie 
se abandona en el jergón 
al abrigo de su propia piel.
Su piel...su hogar,
que regala a quien se la pinta de sonrisas
las noches que la tiene triste.

Debería ser mujer 
pero ella se siente hembra 
cuatrocientos días al año
y se aparea con valientes
que se apagan
cuando inunda todo
de verdad cinco estrellas.

No hay mañana sin risas
ni mes que no se chute
un par de gramos 
de sueños enquistados.

Vive descalza
como nació
y mientras baila
mira al suelo de reojo
huyendo de cristales y piedras
buscando diamantes
entre la yerba del asfalto.
 
Escribe piropos en los espejos
y se sorprende al encontrarlos
Se agarra el pelo 
con el hilo de pescar delirios
Y su carmín es color sonrisa
aunque a veces se descubre,

paralizada






ante su séptimo espejo
imaginando un brazo en su vientre
sintiendo un beso en el cuello
con la nuca erizada, 
apura su vaso largo
y se guiña una lágrima.





viernes, 14 de junio de 2013

EllA

Sabía que iba a astillarme las costillas por ella desde el primer instante en que la vi llorar y eso que apenas era nuestro segundo instante. Fue como oler la magia en sus lágrimas desesperadas.  Tan perdida ella en su propio camino, o tan mal acompañada. Tan brújula yo, o tan experta en compañías.

A la perfecta mitad de nosotras la parieron entre Sol y Sal de mar, bendecida por el duende que palpita en las islas y el color del azúcar de caña, de esa que me roba de las manos cuando viene a casa hundiendo la nariz en el bote y le veo hogar en los ojos y nostalgia manchada de amor y por un instante se aleja cuando se le llena el pecho; no me atrevo ni a tocarla por no traerla de golpe a esta tierra sin más ventaja que un sueldo carcelero a fin de mes.

Nunca he llevado la cuenta de las copas de vino compartidas, ni de las borracheras de pena que nos hemos dado. Las resacas siempre traían de regalo el motivo de la embriaguez elevado a infinito. 

Su llanto inagotable era mi cimiento, y mi fe en ella, su tejado. 
El día que se fue con sus alas nuevas, novecientas noches después, se me desplomó el tejado sobre un cimiento de cristal. Y de repente una extraña, yo. 
El día que se fue con sus alas recién estrenadas entendí que aquello que la protegía no era yo, era nosotras y nos cuidaba jodidamente bien a las dos. 

El día que ella se fue, de debajo de mis alas, llegó mi turno. Sin saber siquiera que estaba esperando en mi propia consulta. Allí, sola, ante mi, sin escapatoria alguna, sin verme venir y joder ¡qué miedo!
A los fuertes nadie nos atiende, no puedes llamar a una puerta buscando un ser que te sirva de ayuda, de hecho ni siquiera creemos necesitar la puta puerta. Nadie nos atiende, porque no saben cómo ni dejamos que lo sepan y aunque a veces nos acobarde la soledad, cuando ganamos esa última batalla sentimos que hemos ganado la segunda guerra mundial y nos creemos estúpidamente invencibles, ¡ja! Y esa prepotencia que sólo sale ante el espejo me llama idiota cada mañana. 

Sabía que iba a astillarme las costillas por ella desde el primer instante en que la vi llorar, lo que no sabía es que sus lágrimas desteñirían mi disfraz.

Pero aprendí a vivir conmigo o al menos a soportarme y podría vivir sin ella, lo que pasa es que no quiero. Quiero que me siga pintando las uñas para citas importantes, y darle sorpresas en forma de tostadas de aguacate y eneldo, quiero brindar todas las copas con sus ojos.
Y quiero que me enseñe a viajar metiendo la nariz en un bote de azúcar de caña.






lunes, 10 de junio de 2013

CaNÍBal


Cómeme
Cómeme entera
no dejes nada para otros.

Devora lentamente
los centímetros de mi piel
cada poro
cada hueso
cada curva.

Aliméntate de mi carne
que no quede nada de mi.

Pero antes dame tu último beso
mientras yazco en este altar
déjame marcar tu boca
con la firma de mis dientes
como Amén que bendice el alimento.

Y cómeme
cómeme entera
lamiendo la sal
de tu sudor macerante
Arráncame a besos la piel
laténte y húmeda de ti
Atrapa entre tus dientes mi pecho
hasta que el pezón se escape
del calor resbaladizo de tu boca.

... No permitas que les quede nada
No dejes que se acerque nadie
No me compartas

Solo tú, canibal
yo, suicida
tu hambre y mi cuerpo

y no termines nunca.





domingo, 26 de mayo de 2013

VaCÍo

Huele a vacío
no es a hueco
ni a ausencia
es a suave nada.

No es a miedo
ni a quietud muda
es olor a mesa sin sillas
a un teatro sin butacas.

Vacío
ese aroma
a no esperar
con ansia de animal en celo
... a no engancharse
con una esquina de la nostalgia
el vestido de mañana.

Huele a vacío
a sin tí
a sin aquella mi
que tanto amamos
Huele a nadie
pero a nadie libre.

Porque al fin y al cabo
en un teatro sin butacas
la función no es devorada
ni prostituida por aplausos.

Y en el mantel con aroma a vacío
de mi mesa de los nadies
puedo poner cuantas sillas quiera
y servirme de comida.

domingo, 28 de abril de 2013

TarDE(s)

Hay tardes
que maldigo tu existencia
maldigo aquella noche
y las muchas que me regalaste
Maldigo tu nombre
mi nombre en tu boca

Hay tardes
que tu recuerdo
nunca huele a final.

Hilos salados abren
en ácido fluir
la piel de mi rostro

Hay tardes
que me estrello contra mi.
Choque brutal
que secciona mi carne
huesos quebrados de esqueleto derribado
atraviesan órganos y pensamiento
inundándome entera de sangre
espesa
helada
lenta.

Agotado el pensamiento
de perseguir interrogantes.
Cansada mi alma
de su soga al cuello
prendido tú del cabo infinito.
Pesas demasiado
algunas tardes...

...Algunas tardes
habito la piel que rozas
con mi pensamiento
excitando mi sonrisa.
Y realidad pinta todo de pena
a punta de látigo inclemente.

Me rindo
abandono la lucha neuronal
DERROTA POR KO

Batallar contra tu esencia
absurdo cometido
en campo de juego equivocado
empuñando la espada de la razón.
Inútil desgaste que me acuna
suavemente
hasta la demencia.

Recojo mis armas melladas
aguas frías de invierno
limpian mi cara, bella antes de ti.
Me voy al corazón. A matarnos.
Cruzaré el umbral del sentimiento
cara a cara conmigo
cuerpo a cuerpo contra mi.

Mientras el corazón lucha
estas viejas botas despiertan
por un camino de estreno
propiedad privada.
No puedo parar por ti
detenerme a sacarte de mi.
Te llevaré conmigo
seguirán los golpes en el pecho
a cada paso
hasta que ya no oiga tu dolor
hasta que ya no huela a aquellas noches
hasta olvidar que sabes a placer
hasta matarnos en mi latido.

Seguiré
hacia mi sino
sin perderme queriendo
sin pétreos tropiezos
sin excusas de saldo.

Seguiré caminando
hacia sin ti
aunque haya tardes
en las que lamente
saber
que te quiero.







martes, 2 de abril de 2013

pEQueÑa mueRTe ante diOS



Resuenan las campanas de su entierro, y maldice desde su ataúd a quienes la llevan ante dios, ese dios al que detesta por haberla abandonado, como (a) tantos, desde que nació.


                Quiere gritar ,y grita 

pero en este aire ya solo él la escucha, es muda para los que la esperan afligidos en los bancos que con olor a madera rancia amueblan la vieja capilla del barrio.


                        Quiere gritar, y grita 

pero en este aire ya solo dios la escucha enorgulleciéndose en su púlpito.

Llora rabiosa en su nido de madera, patalea golpeándose bruscamente las rodillas con la tapa del féretro mientras siente que la elevan por los aires. El llanto de su padre a apenas unos centímetros de su cabeza le para el alma, puede olerle, aun muerta, puede oler a su padre y a las lágrimas que bajan por su corazón. Se enrosca hacia él, besa la pared de su nido, y susurra en el hueco de su mano para que sólo él la escuche "No llores papá, lo has hecho diez. No me he ido, nunca voy a irme"  Su ingenuidad le dibuja a dios una cínica mueca en la cara

eso la enfurece

más.

Desde su pensamiento lanza en ballesta un 'ahora arreglaremos cuentas tú y yo, maldito desgraciado' que tinta en negro metálico los ojos del todopoderoso.

        Quiere molestarle

               quiere que dios no la acoja

                        quiere huir a la nada

 y debe de darse prisa antes de que la cubran de rezos

                      perfumándola de incienso             

                y la mezan con cánticos herméticos                

                      adormeciendo sus sentidos 

                             robándole su ser.

Se disfraza de calma en el camino al altar, ceremoniosa cual novia al borde de la fosa matrimonial.Su cuna de muerte se posa por fin en el lugar de honor, reservado para todo aquel que, fiel o no, termine cediéndole su alma al impostor.


Huele el dolor de los suyos mientras el silencio se adueña del oxígeno, tan solo un leve rumor penetra la quietud del abismo insonoro, un río de palabras lejanas alcanza sus huesos, el murmullo de la oratoria ha comenzado y lo que nace como una dulce sonrisa en su tez declina a lascivo gesto en menos de medio aliento. 


¿Me ves?      susurra deslizando la mano por su tripa...

¿Puedes verme?

...bajo su falda ibicenca. Acaricia el tibio camino de piel hasta sus bragas colando los dedos por debajo ¿Puedes verme, Mi Dios? ... sonríe.


Él

desconcertado

insultado

engarrados los dedos a su labrado trono.


Ella

suicida

desesperada en alma

excitada 

bailando su pelvis delicadamente...


¡¡Mírame!!


...el primero de los gemidos desde su ataúd hizo eco en toda la capilla.




lunes, 18 de marzo de 2013

maNChas de CaFé




Dudas con manchas de café. 

Café de tres de la madrugada de un martes ácido que se hinca en el estómago. 
Estómagos empachados de satisfacciones de oro plástico y cartón piedra.

                                    Piedras, con las que tropezar descalza, que salto sin tan siquiera 
                                  mirarlas, evitando sentirlas, sin rasguños abiertos, sin olor a caricias.

Dudas con manchas de café y sabor a nunca. 

Dudas escritas tras la frente, efímeras como una calada de victoria previsible, suspendidas solamente una noche en el universo neuronal de mi talento perdido.

Dudas con manchas de café que apestan a hijos que no acaban de nacer y pudren las entrañas, a las tres de la madrugada, de este martes ácido

y de cualquier otro martes

siendo de nadie

sin hacer a nadie.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Ójala no fueses...


Quisiera que fueras mentira
que no fueses
pues no hallo otro modo 
de respirar mañana.



Me encantaría que no me hubieses encontrado
que nuestros deseos no se hubiesen conocido 
siempre extraños
siempre ausentes…


pero        eres

y estás

Y queriendo no anhelarte
te permito deshacer mi piel entre tus manos.
Con la redención de una vela 
que para iluminar 
debe aniquilar su cuerpo 
con ardiente mecha

hasta ese último aliento 


en el que ambas mueren.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Saciada...


Anestesiada la necesidad de sentirte
saciada la inanición de carne
la mente agradablemente saturada de anoche. 
Ya no tengo frio
ya no tiemblan mis huesos ni se ahueca el alma
la duda se extingue
se rinde
sabedora de su derrota aunque consciente 
de su próximo resurgir.

Desearte es un tormento que solo vos podéis sosegar
inconscientemente.

Ahora descansas
sin saber
que moriría porque mi cuerpo reposase junto al tuyo 
y escuchases el murmullo de mi sangre.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Camino a Siempre

Quisiera que me acompañases, hasta llegar a siempre 
y una vez allí me besases la frente y los ojos 
y me devorases entre los jadeos y sudores 
que hoy tan solo puedo robarte en mi recuerdo 
mientras espero
paciente
un nuevo encuentro
volviéndome loca al imaginar 
que es otro cuerpo el que te siente
otra saliva la que alivia tu sed.

Cierro los ojos, abrigo mi alma, calmo mi latir 
y sonrío
sabiendo que a pesar de todo
esta madrugada volverás a necesitarme.